IMAGEN DE PRIMERA: REAL OVIEDO 1-1 ALAVÉS

TARTIERE OV AL

Noche grande en el Carlos Tartiere, noche con olor a primera división. Se enfrentaban dos equipos que viven con el ascenso como forma y única opción en la vida. Real Oviedo y Alavés se daban cita en el templo oventense para demostrar que pueden alcanzar la máxima categoría del fútbol español.

Un llenazo total en las gradas y más de 1000 seguidores vitorianos pusieron la guinda que le faltaba al encuentro. Un ambiente único, más propio de Champions League, que de la Liga Adelante.

Así fue como saltaron los dos equipos al terreno de juego, con el himno del conjunto local de fondo y una afición carbayona entregada entonando todos y cada uno de los acordes. Se presagiaba un partido de altos vuelos, un partido transoceánico, y así lo fue.

Los hombres de Sergio Egea comenzaron con una presión altísima y muy atentos al juego directo característico de los vascos. Todos los balones aéreos acaban en botas azulonas, por el buen hacer de Toché. El Oviedo alternaba diferentes formas de llegar al área rival y en una de ellas, Borja Valle mandó el balón a la red. 30.000 gargantas cantaron al unísono el grito más famoso del mundo y se desquitaron de la ocasión fallada minutos antes por el marfileño Koné. Un golpe directo al mentón recibió el Alavés que veía como los asturianos les superaban una y otra vez en todos los aspectos del juego. Así fue durante toda la primera mitad. Nacho López llegaba como una bala por el carril derecho y se hartaba de poner caramelos a Koné, que seguía desacertado en el último toque.

En la segunda mitad, el Oviedo bajó el ritmo en el inicio y lo pagó caro. Los primeros

quince minutos de la reanudación fueron de dominio blanquiazul, ganaban las disputas aéreas, presionaban más y conseguían llegar al área con claridad. En una de estas, Toquero mandó un balón a la red que suponía el empate. El Tartiere se encendió y los jugadores reaccionaron. Volvieron a ser el equipo de la primera mitad y a disfrutar de numerosas ocasiones para marcar, pero no era el día, la pelotita no quería entrar. Susaeta, en un mano a mano, hizo internacional a Pacheco. El público se volvió a venir abajo con la salida del ídolo, Diego Cervero que la tuvo en el último minuto para ganar el partido pero se le marchó desviada.

En definitiva, un punto que sabe a poco a los locales por el juego mostrado y que es un gran resultado para los vitorianos. La pelota dijo ‘no’ esta vez, aunque las sensaciones del conjunto azul fueron más que buenas. De los mejores partidos de la temporada.

Juan Lorenzana Prieto

@juanlp91

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