MUCHO RUIDO Y POCAS NUECES 0-0

 

tangana betis sevilla

Andalucía vibraba en la previa y más aún la ciudad de Sevilla. Se jugaba uno de los duelos más bonitos del fútbol español, un derbi de los de verdad. Se esperaba un partido intenso, duro, rascando, como debe ser un duelo de máxima rivalidad y no defraudó. La cercanía en la tabla, tan solo tres puntos, hacía este partido aún más especial. Un colorido único que nada tuvo que ver con lo que vivió en el césped, o mejor dicho, en el barro.

El Benito Villamarín rugía. Esperaba ansioso un duelo vibrante entre dos equipos que gustan del buen fútbol. Pero hoy no era el día del balón, sino del ring. Fue una batalla. Se olvidaron de jugar al fútbol. En bastantes ocasiones los jugadores también pensaron que estaban en la piscina del colegio, por las simulaciones reiteradas de faltas.

El Betis llevaba la iniciativa ante un Sevilla que esperaba su ocasión a la contra con la velocidad de Kevin Gameiro. Este tuvo la más clara que tapó muy bien Adán en un uno contra uno. Seguían los verdiblancos empujando aunque las ocasiones llegaban por medio del balón parado. Dentro del barro en el que se encontraba el partido, apareció una luz. Brillaba, deslumbraba. Era Dani Ceballos. Siempre optando por una buena opción y siempre deleitando a su gente. Era lo más potable del partido, futbolísticamente hablando. El encuentro era muy cerrado y se mascaba la tensión en los banquillos y en la propia cancha. Continuas faltas paraban el ritmo del mismo y el colegiado, Clos Gómez, tenía que multiplicarse en su labor. Como se esperaba en un duelo de estos, poco fútbol y mucha tensión. 0-0 descanso.

La segunda parte se jugó en el pantano. No había dos pases seguidos sin una falta de por medio. El silbato del árbitro sonaba más que las patadas al balón. Digo al balón porque a las piernas del rival si sonaban. No había ninguna fluidez, ni ningún atisbo de que alguien pudiera marcar. El Betis corría y corría. Hizo un despliegue físico extraordinario y así no permitió al Sevilla ni combinar ni poder aparecer con Vitolo o Konoplyanka, de Banega nada se supo. Dani Ceballos se retiró sin poder ni caminar ya. Todo el equipo agotado esperaba en los últimos instantes que finalizara el partido, no podían más. Su esfuerzo les estaba pasando factura.

Al final, 0-0 y nada más. Nada de fútbol, nada de goles y todo muy bronco, demasiado. Derbi, sí, pero faltó lo más importante, el balón.

Juan Lorenzana Prieto

@juanlp91

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